Todo vestido de azul cuando su alma es negra. (Guillaume Apollinaire)
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miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Qué Sucede?

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¿Qué Sucede?
















Tan sólo esa palabra.
Detonante.
Una palabra atlántica
como una luz inconmensurable arrastrando los ojos,


una semilla besándose en la pólvora,
un disparo y sus labios.


¡No me hables atado a la teoría,
no me digas que te surgió como un azar,
no me extravíes en redes y agua ni estalles en partículas,
ahora que todo es polvo,
túnel,
infinito sonido!
¡No vengas
–venerable y trivial-
a perderme entre cuerdas!
¡No te parezcas al tiempo confundido!
¡No te vayas,
ahora que todos los gritos tienen dolor de selva
y son verdes
y mienten!


¿Tenías la palabra en ese espejo
en el que te lavabas después de haber besado mucho?
¿La cuidabas para que fuera un himno que te representara?
¿La maldecías, la echabas de tu voz
y ella volvía enamorada,
frenética,
temblando?
¿Acaso la ofrecías, súbitamente,
como un escudo?
¡La habrás inferido aquel sonido de corazones!
¡La habrás pronunciado para ausentarte
y volver con ella luego incendiándolo todo!
Ahora,
desde toda la noche,
la noche por doquier,
desde este infinito de fosforescencias
la recuerdo
invidente.


Tiene los ojos del vino,
la sonrisa
del condenado a muerte,
hace un nudo en la niebla que me atraviesa
y no me oyes.


¡Explícame,
dime qué consonante te repite,
desde dónde me llamas!
¡Dime quién te sujeta
sin tan siquiera darte un nombre,
sin ponerte una grieta ni un ala,
sin rozarte,
sin poder otra cosa
que involucrarme con tu voz,
que desplomarse sobre mí como un tiro
e invadir a preguntas el acto!


Tan sólo una palabra
atlántica y brutal
llamándome como un útero
desquiciado por el perfume de las lilas.

















martes, 1 de septiembre de 2009

El Tiempo Líquido








El Tiempo

Líquido







La flor de la conquista,
los desatados campos que silencian sus heridas,
tus ojos en batidas de luz,
sus voces de lumbre intemporal.
La distancia de la luz a la luz de tus manos,
ese rastreo de la hiedra sobre mi cuerpo en llamas.

Los pronombres en ánforas de vino,
los verbos en ondas de saliva,
tu sombra paradójica y húmeda
impulsándote
desde la red del mundo.

La conjunción del aire que te prolonga en temblor,
tus pies tensando las aristas del tiempo.






Las escaladas de la tierra
sembrándote en mi voluntad,
tu lengua transmutada en jardín,
las líneas horizontes de los astros
dobladas por tus brazos,
la exhalación del mar.

Tu espalda
que se deshace en hilos cuando el fuego te alza,
las túnicas ofrendas de tu piel,
las cruzadas en signos, tus ojos infinitos
en haces de lámparas votivas.

El tiempo abandonado,
el sol vencido sobre el campo,
el campo ardiendo en abandono.
El grito líquido del tiempo,
la espera,
blandiendo
la doble
sílaba
del fin,
el mar en retaguardia.

El final del amor coronado en su signo implacable.






Y una pluma que sangra por el tronco
y te levanta en pecho
inconsolablemente.






1-05-02, Pilar García Puerta













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domingo, 30 de agosto de 2009

Rosas Rojas

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Rosas Rojas









Tenía todas sus entrañas
desparramadas por el suelo,

abierto era como un humo
de palomas quemadas, eran las doce
en el reloj del cementerio.

Arrojado a su vida no contaba
las balas que la miel guardaba
en su seno de nuez verde
aquella mañana de estrellas blancas
que quiso ser un muerto
y se arrancó las manos y se comió
todos los huesos; anduvo errado
como un color por el día, restaurando
los sitios, los percheros, se quedaba
atónito de estar vivo todavía.


La tarde vendría a embarrar el reloj,

la tarde pequeña, una tarde amante
con un tango y su cara de dos lunas,
su junco de dos aguas
y un cuarto de corazón.


En algún lugar había sonado un beso.

Correr tras el reloj, tomar sus manecillas
por torsos de gaviotas, arremeter contra el monstruo
afilado de los cuentos, amar la oscuridad
por sus ojos infinitos. Abierto era
como un himno de palomas mojadas.

Ahora la visión buscaba la armonía,
se había dividido en tantas partes
que no cabía en el ataud
y decidió tomar otro sendero.

Lo que fuera, ya pasó,
el miedo derrama uvas en su garganta.











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¿En Qué Lugar?

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¿En Qué Lugar?





angelic Pictures, Images and Photos








Antes de ti
se había creado el reino de la inexistencia,
ahora tu pecho son llanuras
con vistas al mar
y un canto de sirena acuática
responde a todas mis embestidas.
Quizás mis pies –me digo-
si enviara mis pies arácnidos,
en legión, a ocupar el país
en el que te levantas...

pero tú ahora le infieres al mar
una densidad y miras
con ojos como olas
y todo se extravía.

Y no encuentro ya el tiempo,
la violencia del mar
se lo ha comido todo.
Y no sé si es de arena
o es un tiempo azul mineral,
o si será tu espalda un mar en clave
o si el cosmos estará hecho
de dígitos indescifrables.
Y cada amanecer me conmueve desde otra latitud
y todo cae en pedazos
de zonas rotas.
Y estiras tus brazos con hilos de cobre
y el mar en el que estás
tiene un tacto de cuarzo que muta
desde el color de piedra
hasta el grito.

Y ya no encuentro al enemigo
y los muertos se han disipado
a fuerza de exponer sus cuerpos
al calor de los rayos de sol
que se filtraban por sus cajas de madera,
a fuerza de hacer metáforas con el eco,
a fuerza de hacer combinaciones
con sus antiguas uñas ya sin dedos.

Ni testigos hay
debido a la inclinación humana
de humedecer la nada.

Pero algo golpea desde la latitud
con sus propios muñones,
una fe informe, alterada, fantasmal
y mi recuerdo es ahora color dinamita,
algo espera y urde su estado de materia,
algo es alma aún
e invade la cornisa de tu ventana
que mira al mar
y te alza en un punto
que simboliza la muerte
con los días de tu amor
en la espalda.












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Banco De Nubes


Banco De Nubes




el sol amanesiendo sobre el desierto Pictures, Images and Photos





Estoy en el desierto,
lo sé por los granos de arena
que llenan mi cabeza,
estoy de espaldas en el desierto, lo sé
porque brama un sol ilimitado,
estoy sola en el desierto,
estoy segura, por la melancolía del agua que bebo,
estoy en un desierto y lo sé
porque no están tus sollozos
y no encuentro en ello
ninguna violencia.
Estoy probablemente rodeada de arena
como si se tratara de un país árido
que tuviera como único sol tus espejos.





Dentro de un grano redondo como la arena
construyo mi casa,
mi estación,
mi paraguas.

Estoy rodeada de flores,
lo sé
por las heridas que la arena produce en mis ojos.

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Himno A La Tierra








Himno A La Tierra













Era perfecto
como la línea inescrutable de la muerte,
mas no paraba de llover.












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Tierra Insalvable





Tierra Insalvable






NOCHEARENA




Ya no estás en el invierno
y el frío te ha dejado sin rostro.
estoy aquí,
rostro de nadie que hablas.

Hay un tiempo para crearte de nuevo
partiendo del horizonte,
partiendo del frío invisible,
partiendo del fondo de tu mirada
que no existe.























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